viernes, 2 de diciembre de 2011

LA RIQUEZA DE LOS HUMILDES


En estos días de elecciones la política se convierte en un torneo de "quién da más, quién promete más”. Así fue en la cuarta república y así es en todas las democracias burguesas. Las Revoluciones pacíficas tienen la urgencia vital de revisar ese comportamiento.

La perentoriedad de dar emana de la costumbre burguesa de los paliativos propios de los períodos electorales. Había pueblitos del interior de la república que esperaban años los tiempos electorales para que asfaltaran las calles o pintaran la iglesia, y si se veían favorecidos por la visita de un presidente, hasta podían remodelar el liceo o decretar otra escuela. No importaba que las promesas nunca se concretaran, el sólo hecho de crear esperanza funcionaba como un bálsamo que alegraba y modelaba la vida de los humildes.

Las elecciones eran ocasión para transar voto por dádiva o por promesa de dádiva. Los chistes sobre los estrambóticos ofrecimientos aún resuenan en los velorios de los pueblos.

Con el tiempo, como sucede con todo lo que es capitalismo, las elecciones fueron cada vez tomando más carácter de troca comercial: la dádiva o la promesa era la mercancía, el voto se convirtió en moneda de cambio. El concepto, el argumento, la vista en el futuro, se olvidaron.

Esa actitud se hizo costumbre y en ese ambiente ocurre la Revolución Bolivariana. Ese es su tiempo y su territorio.

Lo sorprendente de la Revolución, del Comandante Chávez, es que consigue ganar las elecciones ofreciendo algo que los candidatos oligarcas no podían dar: devolver a los humildes la dignidad, darles la oportunidad, la vía, para demostrar su verdadero gran valor y apreciar su apoyo espiritual. En otras palabras: devolver la fuerza que los convirtió en Libertadores de un Continente, darles el verdadero poder, el de construir mundos, el de empinarse sobre sus miserias, el de levantar la mirada, el de dejar de ver el suelo, el mezquino entorno a donde los condenó la oligarquía, y volar alto con la visión en la humanidad.

Así los humildes, la masa, salió de la mediocridad de una existencia miserable en lo material, pero también en lo espiritual, condenada al aburrimiento de una existencia que no permitía la expresión de la grandeza que el pueblo de Bolívar lleva en el alma, esclavizado por lo trivial, la mente ocupada en la estulticia.

Esa es la clave de la participación de la Revolución pacífica en las elecciones burguesas: le da a los humildes la mayor riqueza, los hace humanos, guerreros de la causa de la humanidad, de la vida planetaria. Les otorga la grandeza de una vida plena, llena de hazañas para contar a sus hijos y nietos, los inscribe en las mejores páginas del libro de la historia, los devuelve a Carabobo, a Junín, los lleva a conocer y a dialogar con Sucre, con el Negro Primero, con José Leonardo, con Fabricio.

Es así, ya lo dijeron los grandes, lo dijo El Libertador en la cima del Potosí, el 26 de octubre de 1825:
      "Venimos venciendo desde las costas del Atlántico y en quince años de una lucha de gigantes, hemos derrocado el edificio de la tiranía, formado tranquilamente en tres siglos de usurpación y de violencia. Las míseras reliquias de los señores de este mundo estaban destinadas a la más degradante esclavitud. ¡Cuánto debe ser nuestro gozo al ver tantos millones de hombres restituidos a sus derechos por nuestra perseverancia y nuestro esfuerzo! En cuanto a mí, de pie sobre esta mole de plata que se llama Potosí y cuyas venas riquísimas fueron trescientos años el erario de España, yo estimo en nada esta opulencia cuando la comparo con la gloria de haber traído victorioso el estandarte de la libertad, desde las playas ardientes del Orinoco, para fijarlo aquí, en el pico de esta montaña, cuyo seno es el asombro y la envidia del universo".
 
           El Libertador, en la cumbre de su gloria, desestima la opulencia del Potosí y antepone la gloria de la lucha por la libertad. Una vez más toca la vena de la espiritualidad, en oposición a la recompensa material.

            En aquellos años difíciles de la guerra en su máximo fragor, el Libertador invita a los caraqueños a colaborar con el ejército independentista y sólo les ofrece el reconocimiento, la gloria, nada material:

            "Habrá padres de familia, jóvenes tiernos y otras personas que no tengan con qué acreditar su decidido interés: estoy muy convencido de esto, pero estos mismos padres, estos mismos jóvenes tienen la puerta abierta, los unos para sus hijos, y los otros para sí, para presentarse al Gobierno, que les destinará en lo que parezca más a propósito; entendidos de que todos aquellos que se presentaren al servicio a que se les destinare, sin devengar los sueldos que les quepan en las clases en que se coloquen, serán sentados sus nombres en un libro que el Gobierno abre desde hoy, para que en todos tiempos conste tan heroico sacrificio, e igualmente el de sus hazañas personales; para que la posteridad tenga con la consideración debida a su memoria y descendientes, uno de los libertadores de Venezuela".

            He allí el fuego que impulsó la liberación de un Continente, ese debe ser, es la única pasión que puede inspirar a nuestra Revolución. Darle esa oportunidad a los humildes, convocarlos a esa gloria, será darles la mayor riqueza, mayor que una montaña de plata como el Potosí.

viernes, 25 de noviembre de 2011

PROLETARIZAR A LOS OBREROS, PROFUNDIZAR LA REVOLUCIÓN

A contramano de lo que pensaron los clásicos, las Revoluciones se han dado en sociedades con poco desarrollo del proletariado. De este hecho incontestable surge una interrogante principal ¿cómo es posible que países con poco desarrollo de la clase revolucionaria se colocaran a la vanguardia de la humanidad, aun por encima de países con alto desarrollo del proletariado, cómo es ese movimiento?

Lo primero que se debe considerar es que las ideologías migran, eso es lo que hace posible la dominación. La ideología de la clase dominante es adoptada, coloniza a las clases subyugadas, de esa manera se hace hegemónica. De aquí que la ideología que emana de la condición proletaria puede migrar, a través de una vanguardia revolucionaria, a otras clases sociales. Entonces, la ideología que guía a un intento revolucionario es lo determinante en su futuro, no la composición de las fuerzas de ese intento.

En Cuba la clase revolucionaria fue la campesina que se empapó de la ideología revolucionaria. El Che, en El Socialismo y el Hombre en Cuba, nos dice:

"Llegó la etapa de la lucha guerrillera. Esta se desarrolló en dos ambientes distintos: el pueblo, masa todavía dormida a quien había que movilizar y su vanguardia, la guerrilla, motor impulsor de la movilización, generador de conciencia revolucionaria y de entusiasmo combativo. Fue esta vanguardia el agente catalizador, el que creó las condiciones subjetivas necesarias para la victoria. También en ella, en el marco del proceso de proletarización de nuestro pensamiento, de la revolución que se operaba en nuestros hábitos, en nuestras mentes, el individuo fue el factor fundamental."

Fue así, la vanguardia creció principalmente por la clase campesina, y fue sometida, tal como lo dice el Che, a un proceso de proletarización del pensamiento, de los hábitos. La ideología proletaria migra a la vanguardia campesina y la transforma en instrumento Revolucionario. Tenemos en Cuba, para ese momento, un núcleo proletarizado, y una masa, como dice el Che, dormida. La tarea de la vanguardia fue trasladar al resto de la sociedad la ideología, la conducta revolucionaria.

Pero ¿cómo fue ese proceso de proletarización de la vanguardia, cuál su esencia? La respuesta debemos buscarla en la vida guerrillera, allá se vivía la esencia del Socialismo: el sentido de pertenencia a la sociedad, al todo. La suerte del individuo estaba ligada a la suerte del todo, y el todo dependía de la suerte de cada uno.

El Che ilustra muy bien esta condición cuando en su libro, La Guerra de Guerrillas, dice: "Recuérdese que, en marcha, la velocidad de la guerrilla es igual a la velocidad de su hombre más lento". Es decir, la guerrilla es un todo, influenciado por sus partes y a su vez influenciándolas. Esta situación, esta existencia se puede asimilar a la esencia de las condiciones en una fábrica, en la producción. Aquí encontramos una primera aproximación a la proletarización, que podemos asimilar a la conciencia de pertenencia al todo, a la sociedad.

A partir de la Sierra Maestra la historia es conocida: La guerrilla se proletarizó, y proletarizó al resto de la sociedad y fundamentalmente proletarizó a los obreros, los encontró con su ideología, los transformó en Clase Obrera, en clase que entra en la disputa de la hegemonía de la sociedad.

Podemos concluir que la Revolución universal va construyendo sus leyes: la necesidad de un líder, de una vanguardia que se proletariza y proletariza al resto de la sociedad, a los obreros.

Esta enseñanza, estas leyes deben ser adaptadas a las condiciones de nuestro tiempo y nuestras circunstancias. La Revolución Bolivariana, es una Revolución pacífica, que convive con la oligarburguesía, en medio de una fuerte corriente reformista. En estas condiciones, el peligro de restauración, que amenaza a toda Revolución, es altísimo, imponerse a esa amenaza dependerá del éxito que se alcance en la lucha ideológica, y el núcleo central de esa lucha son los obreros. Afirmamos: en este momento histórico, tal como sea la suerte de los obreros, su comportamiento, la ideología que los guíe, así será la suerte de la Revolución. Es allí que se escenifica la más importante lucha ideológica.

Esto lo sabe el enemigo oligarburgués y reformista, por eso enfilan hacia allá toda su fuerza. Un ejemplo, la representante más clara del imperio, de la godarria, de los amos del valle, mariacorina, desciende a Guayana a exponer una tesis distraccionista, la dama de manto y peineta declara:

“Desde aquí, desde San Félix les digo a los trabajadores es momento de dar la lucha por lo que creen, por su familia, su trabajo, el derecho a la propiedad (…)

Es “fraude” al trabajador la propuesta hecha por el gobierno actual al trabajador de Guayana a quien “se le ofreció participar en la propiedad de las empresas y hoy les han arrebatado incluso hasta el derecho de poseer acciones tipo B”.

Más claro imposible, la oligarquía importándose por la propiedad de los obreros, zamuro cuidando tripa, ¿¡Por qué, qué buscan con esa demagogia, por qué la hacen ahora!? La respuesta es sencilla, lo hacen porque temen que los obreros se encuentren con su ideología, se transformen en Clase Obrera, en clase que entra en la disputa de la hegemonía de la sociedad y hagan a la Revolución invencible, tratan de extraviarlos con migajas, hacer que traicionen su papel histórico, que abandonen a su clase y al resto de la sociedad. Protegen así al capitalismo, el gran expropiador.

viernes, 11 de noviembre de 2011

LA TRANSICIÓN DE PLASTILINA

La ideología pequeño burguesa tiene como una de sus principales características la ambigüedad: todo lo que toca lo transforma en imprecisión, necesita la indeterminación. No precisar es su divisa, le aterra la definición, la llama dogmatismo y con esa excusa justifica la vaguedad. Va por la Revolución atemperándolo todo, diluyendo, extraviando: Si se proponen Consejos Comunales, la ideología pequeño burguesa opina que sean aislados, que no formen un tejido social nacional, si se sugiere partido, intenta confinarlo a su rol de maquinaria electoral, si se piensa construir un Polo Patriótico, lo enfrenta al partido, si se habla de Socialismo, inmediatamente brinca a proteger las propiedades de los capitalistas, y estimula con cualquier excusa esa economía.

Es una ideología que estira como chicle, como plastilina, con ella se puede moldear todo. Sus grandes construcciones teóricas son dirigidas a evitar la precisión, a pulverizar la seriedad del estudio, del pensamiento, así justifican cualquier intento de delinear las metas, de definir el rumbo. Emplean artimañas de sofistas de segunda, recordemos los ataques pequeño burgueses que esta Revolución ha sufrido:

"Esta es una Revolución autóctona, que no imita a nadie, empieza en sí misma", de esta manera intentaron privarnos de la historia universal, de la experiencia y la cultura mundial.

"Inventamos o erramos", fue otra de estas construcciones, deformaron el pensamiento de Simón Rodríguez para justificar cualquier improvisación. Cuando el maestro del Libertador hablaba, sabía que sólo se puede inventar sobre los hombros de los grandes pensadores, él rompía, inventaba encumbrado sobre los griegos, los enciclopedistas, lejos estaba de condenar el estudio. Fue así que "inventamos o erramos" se convirtió en justificación de cualquier desaguisado, se decía, estamos inventando y cualquier insensatez quedaba amparada.

Esta consigna, deformación del pensamiento del Maestro Robinson, justifica que no hay que estudiar, que un "difuso pueblo" todo lo sabe, no necesita del pensamiento pasado, ni el esfuerzo de producir nuevo conocimiento, espontáneamente y desde sus entrañas surgirá la verdad. Siendo así, para qué partido, para qué estudio, al contrario, se construye un culto a la ignorancia, un desprecio por las luces que el Libertador proclamó como nuestras mayores necesidades, que son sustituidas por unos saberes, siempre intuitivos adquiridos sin esfuerzos, donde todo puede suceder.

Se evita definir aludiendo que las metas están en construcción, que no se sabe bien cómo serán, que será la práctica la que definirá. De esta manera las fallas, la ausencia de resultados se atribuyen al proceso de construcción, que no termina nunca. Es una elegante manera de justificar la falta de rigor.

Otra idea que cubre todo abandono de seriedad teórica es el falso manejo del concepto de "Transición". Según esta deformación pequeño burguesa, en esta etapa cabe cualquier absurdo, cualquier alianza, estimular lo que queremos superar, todo es achacado a la "Transición" que es una especie de argumento de justificación universal.

Esta manera de ver la transición, que está soportada en libros y conferencias, esconde al reformismo redomado. Recordemos que la ideología pequeño burguesa es muy hábil a la hora de cumplir su papel de distractor de las posibilidades revolucionarias, recordemos que la socialdemocracia se cuela por entre las grietas de las debilidades teóricas de la Revolución, y la extravía.

Es imperativo, urgente, que la Revolución precise, dibuje con nitidez un concepto de "Transición". Este concepto es básico para el avance y para la defensa de la Revolución.

La "Transición" sería aquella etapa en que un sistema es desalojado de la hegemonía de una sociedad, por otro sistema que se hace hegemónico. O como diría Gramsci: "Es cuando lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir." Y añade, "en ese claro oscuro surgen los monstruos."

Podemos concluir que la "Transición" es un período de fuerte lucha en todos los campos: ideológico, militar, social, económico. Es un enfrentamiento feroz, una guerra despiadada, entre lo viejo y lo nuevo. Y los monstruos de que nos habla Gramsci son, siempre, formas de defensa de lo viejo, en otras palabras, fascismo, reformismo. Entonces, en la "Transición" se incuba la Revolución, pero también las formas que la evitan. Allí está Allende para ilustrar esta afirmación.

El éxito revolucionario en la "Transición" depende de muchos elementos, pero uno principalísimo, indispensable, es la claridad de objetivos ¿para dónde se dirige? ¿cuales son los rasgos fundamentales de la nueva sociedad que se pretende construir?. Sólo con esa construcción teórica, que es general, y simultáneamente es nítida se podrá avanzar, y evaluar su evolución, pero sin esa meta, la Revolución, irremediablemente, tendrá un curso desatinado y tarde o temprano será atrapada por lo viejo.

En anteriores trabajos hemos hablado del Socialismo según Marx, la esencia del Socialismo según Marx, los reformistas quieren hacernos creer que no existen estas puntualizaciones, que el campo queda abierto a cualquier disparate. Las precisiones ¡Existen! y son las líneas maestras de la nueva sociedad.

viernes, 4 de noviembre de 2011

LAS AGUAS QUE NAVEGAMOS

En Revolución es necesario con cierta frecuencia revisar el mapa de navegación, ajustar la brújula, prever el clima que nos espera más adelante, en resumen, es imprescindible revisar en qué aguas navegamos.
Quien quiera ubicarse en nuestra realidad debe comenzar por analizar la situación internacional, comprenderla y sacar de ella sus leyes, su movimiento. El mundo de hoy reclama nuevas categorías teóricas, la vieja noción de país ya no consigue abarcar una realidad que se ha modificado profundamente.
Las corporaciones trasnacionales forman bloques que  operan en una realidad supra Estados Nacionales, la salud del Sistema Capitalista no se puede medir por la salud de los países, sino por la salud de las corporaciones, de las grandes trasnacionales.
En algún polo capitalista hay déficit, dificultades relativas, pero otro polo igualmente capitalista crece vigoroso, fuerte. En estas condiciones ¿cuál será el balance del capitalismo mundial, qué tipo de crisis padece?
Es importante revisar algunos números para intentar percibir cómo se mueve la economía mundial, el capital. Veamos, por ejemplo, un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) de 2008:
"Las principales Empresas trasnacionales (ETN) continuaron su expansión en el extranjero...
Continúa la expansión de la producción de bienes y servicios de unas 79.000 ETN y sus 790.000 filiales extranjeras, cuyo acervo de inversión extranjera directa (IED) superó los 15 billones de dólares en 2007. La UNCTAD estima que las ventas totales de las ETN ascendieron a 31 billones, lo que representa un Aumento del 21% con respecto a 2006. El valor añadido (producto bruto) de las filiales extranjeras en todo el mundo representó aproximadamente el 11% del PIB mundial en 2007, y el número de empleados ascendió a unos 82 millones.
Los flujos de IED en el Asia meridional, oriental y sudoriental y en Oceanía también fueron más altos que nunca, alcanzando los 249.000millones de dólares en 2007. La mayoría de las subregiones y economías, a excepción de Oceanía, recibieron entradas más elevadas. China y Hong Kong (China) continuaron siendo los dos principales destinos tanto de la región como de todas las economías en desarrollo."
Sin entrar en mayores detalles podemos captar que la economía hoy en el mundo es una economía dominada por las trasnacionales industriales y financieras. Y sabemos que la económica dominante, domina todos los aspectos de la vida social.
El capital migra buscando especulación financiera, energía y, sobre todo, buscando plusvalía, ésta, la explotación del trabajador, su sangre y su sudor, son la esencia del capital, no puede prescindir de ella.
Los Estados, siguiendo las necesidades de las trasnacionales, se agrupan en acuerdos militares y funcionan como un Estado Trasnacional Capitalista Mundial. La OTAN, las Cortes supranacionales, el Consejo de Seguridad de la ONU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, son elementos de este nuevo Estado ya hegemónico en el planeta, aunque lleva en su seno grandes contradicciones.
Hoy estamos viviendo un nuevo reparto del mundo entre las trasnacionales industriales y financieras, y no entre los Estados.
Se crean nuevos mecanismos de coerción, no sólo militares, sino financieros. Ya no hay expansión territorial de los Estados, sino control por parte de las trasnacionales que dominan a las naciones y a sus gobiernos prisioneros, de las leyes del mercado.
Podríamos aventurar la siguiente hipótesis: se construye un pacto mundial entre los capitalistas financieros e industriales y sus aliados aburguesados nacionales, contra los obreros y el resto de las clases explotadas del mundo. Este parece ser el futuro de la economía mundial, en estas aguas navega la humanidad, y es en ese océano que se escenificarán las batallas del futuro. Es allí que debemos ubicar las luchas nacionales, averiguar a cuál bando favorecen los actores.
Lo fundamental de este nuevo cuadro que se va formando es entender que es hijo directo y dilecto del capitalismo, es producto inevitable del desarrollo, del movimiento natural del capitalismo. Quiere decir, que un capitalismo incipiente, pequeño, tenderá rápidamente a subordinarse, parecerse,  a las formas capitalistas más avanzadas del planeta, precipitadamente, dando saltos, pasará por las etapas que siguió el capitalismo mundial para llegar a su más evolucionado período, adquirirá su ética, sus valores. Quién no consiga cumplir este camino, quedará encallado.
Se deduce que no hay otra manera de superar la situación mundial de saqueo de las riquezas y apropiación del trabajo de millones de hombres, de condena de igual número a la exclusión, que superando el sistema que la da origen al capitalismo.
En esta situación la lucha por el Socialismo adquiere características de urgencia, define la posición política. Si se está con el capitalismo, en cualquiera de sus variantes, de sus rostros, se estará con la mayor esclavitud que la humanidad ha conocido. En contraste, colocarse al lado del Socialismo significa trabajar a favor de la única manera de construir un futuro viable y feliz para los 7 mil millones que somos.
A Venezuela el capitalismo mundial le ha asignado el papel de proveedor de materia prima barata, el futuro que le espera, si caemos de nuevo en manos del capitalismo mundial, es tenebroso, la Libia de la OTAN es el ejemplo reservado a países como el nuestro: gobierno títere, sumiso, riquezas confiscadas, pueblo excluido, pauperizado. Por eso, la lucha por el Socialismo es definitoria de la cualidad patriótica, no se puede ser patriota sin ser Socialista.

viernes, 28 de octubre de 2011

LOS CAMINOS DEL CREER

Muchos y torcidos son los caminos del creer, de la formación de creencias. Las creencias, las formas como se aprehende la realidad, son influenciadas por la cultura de una época, y esta cultura se entrelaza con la forma económica. Así, un sistema tendrá una relación económica, una cultura, unas creencias y unas formas de adquirir esas creencias que le son propias y lo definen. En resumen, las creencias corresponden, son parte del sistema específico, lo apuntalan, lo reproducen.

De aquí que la comprensión de la fisiología de las creencias es fundamental para el hecho revolucionario, que en definitiva es una radical sustitución de ellas. Las preguntas ¿en qué cree un pueblo? ¿cómo llega a creer?, son fundamentales.

El tema no es sencillo, sus raíces llegan hasta las profundidades inéditas del alma humana, se internan en aéreas que van desde el psicoanálisis hasta la bioquímica. El comportamiento humano es un misterio escurridizo al entendimiento, pero su comprensión es indispensable para el ejercicio político.

¿Cómo el hombre conoce, qué le es dado conocer?

Es una pregunta que ha interesado a los mayores pensadores del mundo, la filosofía afirma su desarrollo en esta pregunta, la relación del hombre y la realidad ha sido preocupación que acompaña a la humanidad desde su nacimiento, o quizá deberíamos decir que la humanidad nació cuando construyó esa pregunta, cuando pensó sobre el pensamiento.

El hombre ha desarrollado métodos para conocer. Siempre el humano utiliza un método para conocer, se podría hacer una historia de la evolución de estos, sus diferencias de acuerdo a las clases sociales, a los sistemas sociales, sus relaciones.

Se deduce que la cultura capitalista tiene como objetivo instalar en los dominados una manera de ver al mundo, una manera de construir sus creencias, en ese empeño juegan papel principal los medios de deformación, que podríamos nombrar como medios de formación, de certificación de creencias.

Lo primero que intenta la clase dominante es que el hombre no vaya más allá de su entorno, que no supere las apariencias, no generalice, no relacione, que se conforme con lo que ve a su alrededor, que, como decía Martí, piense que su aldea es el mundo. De esa manera, en su ignorancia, es fácilmente dominado.

Hoy nos interesa indagar en los métodos clásicos de conocer, que vienen desde lo profundo de la historia, son dos principales, el método deductivo y el método inductivo.

Método Deductivo. En este se aplican los principios generales ya descubiertos en casos particulares. Por ejemplo, sabemos que con los capitalistas no se puede hacer tratos, no son de fiar, siempre rompen los pactos, de ese principio general podemos deducir que un acuerdo con los capitalistas será roto según su conveniencia.

Una aplicación concreta del método deductivo sería así:

Los capitalistas no son de fiar.

Los candidatos de la mesa son capitalistas.

Se deduce que: Mariacorina, Pablo Pérez, Capriles, Leopoldo, etc, no son de fiar.

Método Inductivo. En éste, a partir de casos particulares, se eleva a principios generales. Un caso de aplicación concreta de este método sería: En abril los escuálidos afirmaron ser demócratas, y dieron un golpe. En diciembre afirmaron ser demócratas y dieron un golpe. A partir de estos casos particulares podemos inducir el principio general: los escuálidos esconden intención golpista tras sus confesiones de demócratas.

Un método de construcción de creencias, muy usado por la dominación es La Superstición, ésta fue definida por los clásicos como: "el temor al poder invisible imaginado por la mente o basado en relatos públicos permitidos".

Es así, la televisión, los medios de "formación de creencias" actúan como nigromantes, se basan en poderes invisibles imaginados por la mente y convertidos en verdad, en creencias que favorecen, que perpetúan su dominación. El capitalismo es una superstición.

En las elecciones burguesas la superstición es instrumento muy usado para la instalación de creencias que favorezcan a sus candidatos.

Los mecanismos de dominación también operan de manera decisiva sobre el fondo del alma del dominado, manipulan la mente desde la infancia más temprana, influyen en los pilares de la conducta humana: la sexualidad, los miedos, los apetitos, los instintos, etc., pero el estudio de estos no forma parte del presente trabajo.

El desarrollo del pensamiento humano, de las relaciones de producción, de las fuerzas productivas, la evolución de la filosofía, culmina hoy en el Marxismo, cuyo método es el más elevado que ha alcanzado la humanidad. Dota a las luchas de un instrumento para analizar la realidad, para adquirir el conocimiento, las creencias que permitan hacer la Revolución.

El Método Marxista reconoce a las clases sociales, aspecto muy importante en esta época donde tanta tinta y tantos argumentos se gastan para ocultarlas. Este método analiza la lucha de clases, de esta manera se sitúa en el centro de la historia de la humanidad, rescata la evolución, el movimiento, es historicista, desecha la perpetuidad de un sistema, anuncia la posibilidad de superar al capitalismo.

El análisis de la realidad, la manera como se haga tiene que ver con esta lucha de clases, está influenciado por la ubicación en una clase. El Método Marxista no es un eunuco, toma posición, es un instrumento para la práctica de cambio radical de la humanidad.

Siendo así, se comprende que el Método Marxista sea objeto de fuerte oposición por el mundo burgués, capitalista. Lo deforman, lo desprecian, lo ocultan. Saben que un pueblo, su vanguardia, son invencibles cuando analizan la realidad con este método, cuando a partir de él construyen sus creencias, su visión del mundo, su ideología.

viernes, 21 de octubre de 2011

¿ES INNECESARIO EL PARTIDO?

En tiempos de Revolución es permanente la discusión sobre el partido, el tema es preludio del debate acerca del Estado, o de la necesidad de un líder, y en el fondo está la discusión del gran tema: ¿Es vital superar al capitalismo, es imperiosa la misma Revolución? De aquí que la polémica alrededor del partido no es un tema menor, éste tiene relación con todos los asuntos centrales del núcleo teórico de una Revolución.

Para entender al partido, su vital importancia, debemos partir del mecanismo de dominación de la burguesía. La burguesía, el capitalismo, que es la culminación de todos los sistemas de explotación que ha conocido la humanidad, ha perfeccionado la dominación de tal manera que ésta, como nunca antes, descansa sobre el alma del dominado. Es decir, el sistema de manipulación del espíritu, que coloca al dominado como soporte de la dominación, ha sido perfeccionado a niveles nunca antes imaginados. Este es el centro de la dominación y debe ser el centro de los movimientos de liberación, de los movimientos socialistas.

Podemos decir que toda Revolución derrotada, lo ha sido por los humildes manipulados que ha intentado redimir. Entonces, la batalla principal de la liberación ocurre en el alma del dominado, es allí que se decide la suerte de la Revolución.

Es inmenso el poder de la dominación burguesa sobre el alma colectiva, al punto que un rompimiento de esa armadura se puede catalogar como un milagro. Se trata de romper con una cultura que tiene milenios, la cultura de la fragmentación social, del egoísmo, de lo material sobre lo espiritual, la cultura que ha convertido al hombre en mercancía, en verdugo de sus redentores, en crucificador de sus hermanos, de sus mesías.

La cultura, la ética del capitalismo instalada en toda la sociedad, funciona como una formidable y sutil defensa del sistema. Así, la división entre los hombres es una constante, en todo grupo humano estará presente la división, por motivos que no la justifican, por causas banales. Emerge esta cultura de la división de las relaciones económicas de competencia, de guerra de todos contra todos, de la propiedad nosocial de la economía, de la búsqueda del lucro individual. Nos han hecho pensar, aceptamos la división como natural, cuando en realidad es uno de los pilares de la cultura, de la economía de la dominación. Lo individual, egoísta, prevalece sobre lo social, lo colectivo.

La manera de pensar, el razonamiento, está condicionado por la manipulación mediática, instalan métodos de apreciar la realidad que justifican los absurdos del sistema capitalista. Nuestra manera de razonar es simple, no relacionamos, no tenemos historia. Así, un fascista, como leopoldo o capriles, por obra y gracia de dos cuñitas y un autobús se transforma en un pichón de estadista.

Existen miles de formas de manipular, se han perfeccionado durante siglos, tenemos miedo a formas políticas liberadoras. Así, más tememos al comunismo que a la bomba atómica, o al impacto ambiental del capitalismo.

La pregunta que surge es ¿Cómo romper la dominación blindada? La respuesta siempre tendrá como base, la existencia de un partido, de una vanguardia fortísima.

¿QUÉ ES EL PARTIDO?

Hemos visto que la Revolución es, en esencia, una guerra cultural contra la dominación capitalista. En esta guerra cultural es el Partido el destacamento más importante, porque es santuario espiritual y material de las fuerzas revolucionarias.

La dominación burguesa, capitalista, es inmensa, tiene muchísimo poder, pero no es perfecta, tiene grietas, y en ellas, como diría el poeta, acecha la conciencia revolucionaria. En ellas, en esas debilidades del sistema, algunos hombres, al principio aislados, adquieren consciencia de la dominación, de sus mecanismos, de la necesidad de librarse de la esclavitud.

Si estos hombres se mantienen aislados no son peligro para el sistema, a lo sumo son voces dignas que lo cuestionan, no podrán construir una alternativa al sistema, una respuesta. Los aislados entienden que deben unirse, formar algo que vaya más allá de lo individual, un nuevo organismo vivo que rescate lo social de la sociedad escindida, un territorio donde se muestre la fraternidad perdida, un refugio para el amaos los unos a los otros.

Ese nuevo organismo vivo, que surge en la sociedad, no puede quedarse ensimismado, viviendo como en una isla de fraternidad, tiene la obligación de, además de ser vitrina, ejemplo, de la sociedad que se propone, ser motor para su arribo, dirigir la lucha contra el sistema capitalista.

Ese nuevo organismo es una prefiguración de la nueva sociedad, presenta batalla al capitalismo allí donde él es más poderoso, en la cultura, es ejemplo de una nueva manera de relacionarse los humanos, es el núcleo del ejército espiritual, cultural que se enfrenta al sistema capitalista.

Ese nuevo organismo es el partido, o, si se quiere, la vanguardia política, es el destacamento más importante en la batalla contra la cultura capitalista, su capacidad estratégica, su formación teórica, su ejemplo, constituyen un indispensable instrumento en esa batalla.

El partido revolucionario es "creación heroica" se trata de una muestra de la sociedad del futuro, edificada sobre las individualidades del pasado que se quiere superar, es difícil, pero imprescindible. Sin esa profecía de la sociedad que nos transporta al futuro, no es posible presentar batalla cultural al capitalismo, no es posible construir, construirnos Hombres Nuevos, capaces de llevar adelante la Revolución.

La construcción del Partido tiene muchos enemigos, el principal es la costumbre, la cultura que nos habita, que aúpa teorías disolventes.

martes, 11 de octubre de 2011

MERCADO DE DOMINACIÓN

Una de las materias más apasionantes en el estudio político es el hecho asombroso de que una minoría ínfima consiga dominar a una gran mayoría, ponerla a su servicio y transformarla en principal soporte de su propia dominación. El estudio político, la política, en gran medida, giran alrededor de la pregunta ¿Cómo la clase dominante consigue la dominación?

Es verdad, si observamos el mundo percibiremos un asombro que recorre la historia de la humanidad: millones de depauperados y sólo miles de privilegiados. Millones de hambrientos, sólo unos pocos ahítos. Una porción pequeñísima del mundo consume más del ochenta por ciento de lo que el planeta produce, y el resto se conforma con las migajas. Desde el principio de la historia ha sido así, millones esclavos y miles señores dueños. Lo asombroso es que esta situación se mantenga por milenios. La política revolucionaria grande, la importante es el cómo acabar con esta situación.

Hay algunas noticias que ayudarán a la comprensión del fenómeno: "Una madre vende a su hijo pequeño, el dinero obtenido lo usará para llevar a los dos más grandes a Disneyworld." "Un muchacho vende uno de sus riñones para conseguir comprar un ipad." "Una joven vende su virginidad y usará el dinero para comprar un iphone." "Un mendigo en Estados Unidos pide limosnas para comprar el último disco de Britney Spears." "En Venezuela asesinan a miles para quitarles el blackberry." "asesinan en Venezuela para robar el automóvil." "Obreros exigen que repartan los dividendos en empresas que no dan ganancias." "Unos empresarios están presos y otros perseguidos por estafar a Bancos." "Los financistas de Wall Street ganan más en medio de las crisis que condenan a millones a la miseria y los llevan al suicidio." "Para los imperialistas capitalistas las guerras son un negocio, dan mucho lucro." "Los negocios alteran gravemente el equilibrio ecológico, derriten los polos, alteran el clima, contaminan, ponen en peligro la existencia de la vida, pero siguen siendo un negocio." "La gente protesta porque no tiene." "Otros protestan por tener oportunidad de tener." "Una gran fuerza militar y psicológica mundial protege al mercado."

"Con los votos de los que nada poseen eligen Presidentes que representan a los que desde el comienzo de los tiempos todo lo poseen." " Los que no poseen van a la guerra a defender las riquezas de los que los despojan." "Los que no poseen se matan entre ellos." "Los humildes son los principales enemigos de los humildes." "Los poseedores se unen bajo un mismo estandarte".

Si estudiamos los datos anteriores veremos que guardan relación: todos tienen en el fondo la necesidad, la compulsión de poseer mercancías, no importa el costo, no importa el cómo. Es así, el mundo se mueve por la exigencia de adquirir mercancías, aun a costa de la vida, por encima de las necesidades básicas.

El pensamiento de los clásicos se concreta: "El mundo de las mercancías, de las cosas, gobierna al mundo de los hombres", y lo hace llevándolo, llevándonos a los límites de la locura, de la esquizofrenia.

Es así, el capitalismo valoriza al humano de acuerdo a la cantidad de mercancías que atesore, o mejor, a la capacidad de adquirir mercancías: mientras más, mejor; mientras más rápido, mejor. Las mercancías pierden vigencia, pierden su capacidad de conferir prestigio al poseedor, y deben ser sustituidas. De esta manera se produce una circulación demencial de mercancías que permite al capitalismo acumular. La circulación de mercancías es para el capitalismo como la circulación de la sangre para el cuerpo, si se detiene viene la muerte.

El capitalismo, la dominación actual, la cultura que la sustenta está signada por esta circulación macabra: todo se piensa, se siente, se organiza alrededor de estas necesidades artificiales, de conseguir su satisfacción a como dé lugar.

Se teje una fina e imperceptible red de dominación que funciona de manera espontánea, que hace de la política el reino de las mercancías. Éstas, su circulación, su compra y su venta, determinan las acciones políticas.

La política con las elecciones burguesas, tal como se ha dicho, se transformó en un gran mercado, los candidatos son productos, mercancías. Pero, también las ideas, las acciones son mercancías, orbitan, son condicionadas por la compra y la venta. El que mejor se venda, el que más ofrezca, gana. El que ofrezca poco, el que se venda con deficiencia, ese pierde.

La voluntad consumista de las masas condiciona la política burguesa, y condiciona la conducta de los gobernantes, le pone coto a su acción, no pueden gobernar ni gobernarse fuera de la voluntad de la circulación de las mercancías, son esclavos del mundo de las cosas.

La Revolución, el rompimiento de la dominación, es en esencia la fractura del mundo de las mercancías, de la cultura que le da origen, lo sustenta. Para eso es necesario en primer término, fortalecer la ideología que guíe el rompimiento con las necesidades artificiales y patológicas. En segundo lugar, sustituir el sistema electoral burgués, o mejor, el mercado electoral burgués. Tercero, concientizar al pueblo. Cuarto, agrupar en una vanguardia, en un partido a los más conscientes, estos prefigurarán el mundo de las nuevas necesidades, de las nuevas relaciones, donde el humano regrese al centro de la vida, y las cosas ocupen su lugar de subordinadas, así labrarán la autoridad moral para dirigir las acciones liberadoras.