viernes, 21 de octubre de 2011

¿ES INNECESARIO EL PARTIDO?

En tiempos de Revolución es permanente la discusión sobre el partido, el tema es preludio del debate acerca del Estado, o de la necesidad de un líder, y en el fondo está la discusión del gran tema: ¿Es vital superar al capitalismo, es imperiosa la misma Revolución? De aquí que la polémica alrededor del partido no es un tema menor, éste tiene relación con todos los asuntos centrales del núcleo teórico de una Revolución.

Para entender al partido, su vital importancia, debemos partir del mecanismo de dominación de la burguesía. La burguesía, el capitalismo, que es la culminación de todos los sistemas de explotación que ha conocido la humanidad, ha perfeccionado la dominación de tal manera que ésta, como nunca antes, descansa sobre el alma del dominado. Es decir, el sistema de manipulación del espíritu, que coloca al dominado como soporte de la dominación, ha sido perfeccionado a niveles nunca antes imaginados. Este es el centro de la dominación y debe ser el centro de los movimientos de liberación, de los movimientos socialistas.

Podemos decir que toda Revolución derrotada, lo ha sido por los humildes manipulados que ha intentado redimir. Entonces, la batalla principal de la liberación ocurre en el alma del dominado, es allí que se decide la suerte de la Revolución.

Es inmenso el poder de la dominación burguesa sobre el alma colectiva, al punto que un rompimiento de esa armadura se puede catalogar como un milagro. Se trata de romper con una cultura que tiene milenios, la cultura de la fragmentación social, del egoísmo, de lo material sobre lo espiritual, la cultura que ha convertido al hombre en mercancía, en verdugo de sus redentores, en crucificador de sus hermanos, de sus mesías.

La cultura, la ética del capitalismo instalada en toda la sociedad, funciona como una formidable y sutil defensa del sistema. Así, la división entre los hombres es una constante, en todo grupo humano estará presente la división, por motivos que no la justifican, por causas banales. Emerge esta cultura de la división de las relaciones económicas de competencia, de guerra de todos contra todos, de la propiedad nosocial de la economía, de la búsqueda del lucro individual. Nos han hecho pensar, aceptamos la división como natural, cuando en realidad es uno de los pilares de la cultura, de la economía de la dominación. Lo individual, egoísta, prevalece sobre lo social, lo colectivo.

La manera de pensar, el razonamiento, está condicionado por la manipulación mediática, instalan métodos de apreciar la realidad que justifican los absurdos del sistema capitalista. Nuestra manera de razonar es simple, no relacionamos, no tenemos historia. Así, un fascista, como leopoldo o capriles, por obra y gracia de dos cuñitas y un autobús se transforma en un pichón de estadista.

Existen miles de formas de manipular, se han perfeccionado durante siglos, tenemos miedo a formas políticas liberadoras. Así, más tememos al comunismo que a la bomba atómica, o al impacto ambiental del capitalismo.

La pregunta que surge es ¿Cómo romper la dominación blindada? La respuesta siempre tendrá como base, la existencia de un partido, de una vanguardia fortísima.

¿QUÉ ES EL PARTIDO?

Hemos visto que la Revolución es, en esencia, una guerra cultural contra la dominación capitalista. En esta guerra cultural es el Partido el destacamento más importante, porque es santuario espiritual y material de las fuerzas revolucionarias.

La dominación burguesa, capitalista, es inmensa, tiene muchísimo poder, pero no es perfecta, tiene grietas, y en ellas, como diría el poeta, acecha la conciencia revolucionaria. En ellas, en esas debilidades del sistema, algunos hombres, al principio aislados, adquieren consciencia de la dominación, de sus mecanismos, de la necesidad de librarse de la esclavitud.

Si estos hombres se mantienen aislados no son peligro para el sistema, a lo sumo son voces dignas que lo cuestionan, no podrán construir una alternativa al sistema, una respuesta. Los aislados entienden que deben unirse, formar algo que vaya más allá de lo individual, un nuevo organismo vivo que rescate lo social de la sociedad escindida, un territorio donde se muestre la fraternidad perdida, un refugio para el amaos los unos a los otros.

Ese nuevo organismo vivo, que surge en la sociedad, no puede quedarse ensimismado, viviendo como en una isla de fraternidad, tiene la obligación de, además de ser vitrina, ejemplo, de la sociedad que se propone, ser motor para su arribo, dirigir la lucha contra el sistema capitalista.

Ese nuevo organismo es una prefiguración de la nueva sociedad, presenta batalla al capitalismo allí donde él es más poderoso, en la cultura, es ejemplo de una nueva manera de relacionarse los humanos, es el núcleo del ejército espiritual, cultural que se enfrenta al sistema capitalista.

Ese nuevo organismo es el partido, o, si se quiere, la vanguardia política, es el destacamento más importante en la batalla contra la cultura capitalista, su capacidad estratégica, su formación teórica, su ejemplo, constituyen un indispensable instrumento en esa batalla.

El partido revolucionario es "creación heroica" se trata de una muestra de la sociedad del futuro, edificada sobre las individualidades del pasado que se quiere superar, es difícil, pero imprescindible. Sin esa profecía de la sociedad que nos transporta al futuro, no es posible presentar batalla cultural al capitalismo, no es posible construir, construirnos Hombres Nuevos, capaces de llevar adelante la Revolución.

La construcción del Partido tiene muchos enemigos, el principal es la costumbre, la cultura que nos habita, que aúpa teorías disolventes.

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