jueves, 8 de noviembre de 2012

¿QUÉ VA A PASAR?


El método es preciso sólo a largo plazo, en el corto tiempo es inútil. Es que no se trata de un ejercicio de adivinación, eso es reservado para los magos de circo.

El Che lo usó para predecir la caída de la Unión Soviética, suscitó muchas burlas y desplantes groseros, no públicos, no en televisión... al fin y al cabo era el Che, tenía licencia para decir “tonterías” que amenizaban con sordina las reuniones etílicas de los revolucionarios. Veinte años pasaron para que el vaticinio se concretara, entonces el método surgió victorioso.

El capitalismo, su lógica, su metabolismo, nos inocula velocidad, resultados compulsivos que deben acompañar al ejercicio fiscal, un año, un trimestre, un semestre, el cierre del año, allí debe caber toda la actividad humana, mayores tiempos escapan a los rigores de la contabilidad. La visión larga no es propia del capital.

Aquel gran economista resumió esa lógica cuando postuló: "no importan los daños futuros, dentro de cien años todos estaremos muertos."

Es así, la visión corta es propia del capitalismo. Por eso el método es desechado y con él la visión de Estado, la estrategia, el largo plazo es una calamidad, una incomodidad, nos hace pensar como seres sociales, nos perturba el hoy, nos tira de la adolescencia social, el futuro es ahora y la divisa es gozar, el mañana no existe.

El método es histórico, lo que significa que estudia el pasado y también predice el futuro, pero recordemos que a largo plazo. El método nos indica que pensemos en el desarrollo de las formas actuales. A veces es fácil, nadie por ejemplo puede dudar que el impacto ecológico del capitalismo es la vía a un desastre que pone en peligro la existencia de la vida. A veces es difícil, nadie imaginaba que la Unión Soviética, que había vencido a los nazis, llegado a la Luna, con desarrollo industrial, podía caer sin disparar un tiro. ¿Quién acreditaba que en la patria de Mao pulularían los carros de lujo, los millonarios, el capitalismo más salvaje?

El método puede acortar los tiempos de predicción, amolar su filo, si se complementa con la experiencia histórica: está comprobada la advertencia del Che que las armas melladas del capitalismo no pueden construir Socialismo, al contrario lo neutralizan, lo abortan. Chile nos enseña que concesiones al capitalismo, el reformismo, la socialdemocracia, conducen los procesos revolucionarios a los territorios fascistas.

La Revolución Venezolana merece una aplicación del método con seriedad, con visión estratégica, sin conformarse con el éxito inmediato. Lo que hoy sembremos lo recogerán los hijos, los nietos, el inmediatismo no construye civilizaciones, menos las salva.

Está claro que los plazos cortos, impuestos por la lógica del capital,  nos condicionan lo que podemos hacer, nos limita la visión, y también la conciencia, no nos prepara para el mínimo sacrificio en aras del mañana, nos construyen cultura del hoy, pobres vividores de la hora, verdugos del futuro.

Si pensamos con mentalidad estratégica, con sentido histórico, nos daremos cuenta que aquí, en Venezuela, se dilucida el futuro de la Revolución Pacífica como vía para superar al capitalismo, es aquí que se escriben sus leyes, se pone a prueba su viabilidad.

Siendo así, lo que hoy sucede tiene profundo significado vital para el tránsito de la humanidad, no se trata entonces de lo mezquino de nuestra existencia, decidimos cómo será el mañana.

Si la Revolución falla, si Chávez pasa a la historia como uno más que lo intentó, el mundo será arropado por manto de escepticismo, la oleada capitalista podrá durar mil años, la esperanza no guiará a los pueblos sufrientes. Ahora bien, todos los cálculos científicos vaticinan que de seguir el capitalismo, la humanidad, la vida se extinguirá en pocos años. Entonces, si nosotros fallamos, si no somos ejemplo para el mundo, si no marcamos rumbo, estamos condenando a la humanidad a la extinción, estamos actuando con un egoísmo suicida, el capitalismo con su lógica nos habrá convertido en verdugos de la especie.

Nuestra responsabilidad es pensar en grande, no podemos confinarnos al mezquino entorno y al tiempo que nos tocó vivir, a vivir bien hoy a costa del mañana ¡No! Es necesario romper con el egoísmo generacional, actuar con criterio de especie, de humanidad, nuestra responsabilidad nos obliga a analizarnos, a predecir, a medir las consecuencias de los actos de hoy.

Debemos derrotar a la lógica capitalista, el mañana importa, dentro de cien años la especie debe vivir. Quien no piense así, no podrá ser feliz hoy, ya no es humano, es una máquina de consumo, un engendro de egoísmo, un miserable.

Estamos obligados a derrotar al capitalismo, y para eso es necesario que nos analicemos, que entendamos el momento, estudiemos hacia dónde será su desarrollo.

Parece una ley que el capitalismo usa dos vías para derrotar a la Revolución Pacífica:

Una, la vía pacífica, participa en elecciones, invoca a la Constitución, se portan bien. En esta vía su mejor arma es la lógica capitalista, la inocula en las arterias del cambio, impide la sustitución de esa cultura, nos presiona a bailar su música, seduce a los dirigentes con vanidades, oropel. Lo anterior se complementa con acusaciones de comunismo, lo ven por todos lados, o mejor, lo fabrican.

De esta forma presionan a los débiles, asustan a los vacilantes, aúpan a los reformistas. La evolución de esta vía es atenuar a la Revolución, hacerla inventar atajos para diferenciarse del "comunismo", desdibujarse, apartarse de los humildes, buscar a la clase media.

La otra vía es la golpista, la salida de fuerza, siempre está presente. Ahora cobra vigor con la derrota de la vía pacífica, hablan de fraude, de gobierno írrito, siguen susurrando.

Parece una ley que la Revolución Pacífica sufra el asedio de los capitalistas, estos no dudan en llevarla a terrenos de violencia, es decir, la Revolución Pacífica o se entrega al reformismo, o enfrenta una fase violenta.

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