sábado, 12 de mayo de 2012

LA REVOLUCIÓN ES INTERNACIONAL


Desde hace muchos años los teóricos revolucionarios se dieron cuenta que la Revolución de estos tiempos tiene que ser internacional, la historia da la razón al "proletarios del mundo uníos" del Manifiesto, o al "Patria es Humanidad" del Apóstol Martí.

Los oligarcas, llevados por las exigencias del capital, globalizaron la economía y el capital se hizo mundial. Ahora bien, los revolucionarios todavía encallados en los dogmas del pasado se mueven en el mezquino entorno de lo nacional y, lo que es peor, su visión del mundo a duras penas traspasa las fronteras de lo nacional, a lo sumo llegan a percibir el Continente, pero todavía como un asunto geográfico, no terminan de dar el salto a lo internacional, no terminan de globalizar a la Revolución.

Un reciente estudio sobre la economía global realizado por Stefania Vitali, James B. Glattfelder , Stefano Battiston de la Cátedra de Diseño de Sistemas, ETH Zurich, Suiza, presentado por Alberto Garzón, nos dice:

Evaluando la red global que conforman las transnacionales (también llamadas multinacionales o grandes empresas a secas). Según este complejísimo estudio que ha analizado las redes de 43.060 transnacionales, apenas 737 de ellas controlan el valor accionarial del 80% total. Esta distribución de poder es mucho más desigual que la distribución de riqueza y renta. Además, el 40% del valor de todas las transnacionales del mundo está controlado por un pequeño núcleo -core- de 147 transnacionales. Y, más interesante si cabe, de ese núcleo de trasnacionales tres cuartas partes son entidades financieras.

Se evidencia la globalización del capitalismo, el monstruo incontrolable que la humanidad ha creado, la extraordinaria primacía del capital financiero, la voracidad que se desprende de la necesidad de su reproducción y los peligros que corre el planeta. Incluso los pueblos del norte son víctimas de la deshumanización de la economía.

El riesgo inmenso que suponen los intentos de liberación, hace imprescindible la unión de los revolucionarios del mundo.

No es aceptable que los obreros vean impertérritos las agresiones de los imperialistas, que dejen sucumbir a Irak y le den la espalda a Siria, a Libia, a Afganistán, que le den la espalda al crimen que se comete con los prisioneros de Guantánamo, o ignoren la crueldad a que someten a los Cinco Héroes de la Humanidad, secuestrados en las mazmorras gringas por ser representantes del Hombre Nuevo y luchadores contra los crímenes de lesa humanidad.

Es así, en estos tiempos de capitalismo globalizado, no es posible la Revolución si no es globalizada, la consigna libertaria ha evolucionado hasta "Patria es Revolución". Si los revolucionarios no entienden que es necesario unirse en una sola Patria, bajo una sola bandera, entonces la Revolución será imposible.

Esta Revolución Bolivariana tiene la obligación de ser motor de la unidad de los revolucionarios, de ser cada vez más internacionalista.

Por ser tan habitual, nos acostumbramos a lo internacional de la agresión contra Venezuela, no la percibimos en su importancia, en su trascendencia. Son frecuentes las declaraciones groseras de los voceros gringos, sus congresistas dicen cualquier barbaridad y los plumíferos escriben como heraldos negros anunciando calamidades para nuestro país.

Es necesario que entendamos que Venezuela es un escenario de una gran batalla internacional que el capitalismo libra para mantener su hegemonía y llevar al mundo por el camino del suicidio, de la extinción de la humanidad y la infelicidad de esta generación y las pocas generaciones futuras.

La batalla aquí adentro, nublada por el marketing electoral, no deja emerger ni los problemas de fondo ni el carácter internacional de la contienda, las técnicas de publicidad privan sobre lo trascendente. Pero no es así en el plano internacional, allí la contienda toma otro cariz, más profundo, más sensato, se muestran claramente las intenciones del imperio y las pocas y valientes voces que alertan. Veamos.

Fidel Castro, líder de una Revolución que entiende la responsabilidad internacional, alerta al mundo sobre la situación en Venezuela. En una de sus reflexiones [Ver Debate Socialista 178, páginas 6 y 7] escribe:

… “En lo inmediato, todos los latinoamericanos y de modo especial nuestro país, serán afectados por el proceso que tiene lugar en Venezuela, cuna del Libertador de América. Apenas necesito repetir lo que ustedes conocen: los vínculos estrechos de nuestro pueblo con el pueblo venezolano, con Hugo Chávez, promotor de la Revolución Bolivariana, y con el Partido Socialista Unido creado por él.

(…) Por mi parte no vacilo en afirmar mi modesta opinión ─emanada de más de medio siglo de lucha─ de que la oligarquía jamás podría gobernar de nuevo ese país. Es por ello preocupante que el Gobierno de Estados Unidos haya decidido en tales circunstancias promover el derrocamiento del Gobierno bolivariano."

Roger noriega, vocero del pentágono, escribe en el Miami Herald, respondiendo a la advertencia de Fidel: reconoce la agresión contra el gobierno de Chávez y también evidencia la discrepancia entre republicanos y demócratas sumergidos ya en la campaña electoral gringa de la que Chávez es trofeo. Leamos lo que escribe noriega:

"Sería una sorpresa escuchar que el presidente Obama está abogando por el derrocamiento de Chávez. La política pasiva del gobierno de EEUU consiste en mantener relaciones comerciales con Venezuela y desearle el bien a su gente. Lo que alarmó tanto a Castro es el incremento en los esfuerzos de resolución de la justicia de EEUU –principalmente por parte de DEA y el Departamento del Tesoro– para lograr que los funcionarios del régimen de Chávez rindan cuentas sobre su complicidad con el narcotráfico y el terrorismo.

(…) Mi opinión es que Estados Unidos más pronto que tarde presentará acusaciones formales”…

Es evidente lo internacional de la agresión. La batalla que hoy libramos es por la humanidad, así lo deben entender los pueblos del mundo, los hombres de buena voluntad, es necesaria su solidaridad.

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